Una sala de 20 m² puede parecer pequeña, pero aprovechada correctamente puede convertirse en una interesante unidad de producción. Ahora bien, decir que una sala de 20 m² produce una determinada cantidad de kilos sería demasiado simplista.
La producción depende de la especie, el sustrato, el número de bloques, la distribución de las estanterías, la eficiencia biológica y la capacidad del cultivador para mantener unas buenas condiciones ambientales.
Los metros cuadrados no producen setas: los bloques sí
Este concepto es fundamental.
Dos productores pueden disponer de habitaciones idénticas de 20 m² y obtener resultados completamente diferentes.
Uno puede tener tres niveles de cultivo y otro cinco. Uno puede introducir bloques pequeños y otro trabajar con formatos mayores. También pueden utilizar distintas especies o sustratos.
Por eso, para realizar una estimación deberíamos comenzar por determinar cuántos bloques puede alojar realmente la sala.
Después necesitamos conocer el peso de cada bloque y el rendimiento esperado.
Por ejemplo, si utilizamos un número determinado de bloques de 10 kg y esperamos obtener un cierto porcentaje de su peso en setas frescas a lo largo de varias floradas, podemos estimar la producción potencial del lote.
Pero esa cifra sigue sin ser una garantía.
Eficiencia biológica y rendimiento
En cultivo de hongos se utiliza frecuentemente el concepto de eficiencia biológica para relacionar la producción obtenida con la cantidad de sustrato seco utilizado.
La especie, la formulación del sustrato, la cepa, la incubación y las condiciones de fructificación influyen en ese rendimiento.
Además, un productor comercial no debería calcular solamente los kilos totales. También importa cuánto tiempo ocupa cada lote la sala.
Producir 100 kg en cuatro semanas y producirlos en ocho semanas no genera la misma productividad anual.
La rotación es tan importante como la cosecha
Imagina dos explotaciones.
La primera obtiene una producción elevada por bloque, pero tiene ciclos muy largos y numerosos periodos sin producción.
La segunda consigue algo menos por bloque, pero trabaja con una programación continua y utiliza sus salas de manera eficiente.
La segunda podría terminar produciendo más al año.
Por eso, para calcular la capacidad de una sala de 20 m² conviene trabajar con kg/m²/año, además de kilos por lote.
Empieza con datos reales
Si estás comenzando, evita construir tu plan financiero utilizando el rendimiento máximo encontrado en Internet.
Realiza varios ciclos piloto y registra:
- Número y peso de los bloques.
- Fecha de entrada.
- Primera, segunda y posteriores cosechas.
- Kilogramos obtenidos.
- Temperatura y humedad.
- Incidencias y contaminaciones.
- Días de ocupación de la sala.
Después de varios ciclos tendrás algo muchísimo más valioso que una estimación genérica: tus propios datos productivos.
De la producción al negocio
Incluso conocer exactamente cuántos kilos puedes producir no responde a la pregunta empresarial más importante: ¿puedes venderlos?
Antes de llenar una sala con cientos de bloques necesitas desarrollar canales comerciales capaces de absorber la producción semanal.
Esta relación entre dimensionamiento, producción y comercialización es uno de los aspectos que trabajamos en la formación profesional de cultivo de setas de Setacor.
Una sala de 20 m² puede ser un excelente punto de partida, pero su verdadero potencial no se mide solamente por su superficie. Se mide por los kilos vendibles que puedes producir de manera constante, con calidad y a un coste sostenible.

