Conocer el coste por kilogramo es una de las tareas más importantes para cualquier cultivador profesional. Sin ese dato resulta muy difícil fijar precios, negociar con distribuidores o saber si realmente estamos ganando dinero.
Y aunque sería cómodo ofrecer una cifra única, el coste de producir 1 kg de seta ostra varía considerablemente entre explotaciones y países.
Los costes directos
Los primeros son relativamente fáciles de identificar.
Necesitaremos sustrato, micelio, bolsas u otros recipientes, agua y energía. Si compramos bloques preparados, el coste del bloque sustituirá parte de esas partidas.
También tenemos que considerar los materiales utilizados para limpieza y desinfección.
Sumamos estos costes y los dividimos entre los kilos comercializables obtenidos.
La palabra comercializables es importante.
Si cosechamos 100 kg pero solamente podemos vender 90 kg, nuestro cálculo debería considerar esos 90 kg.
La mano de obra también cuesta
Uno de los errores más frecuentes en pequeños emprendimientos es considerar que nuestro tiempo es gratuito.
Preparar materiales, introducir bloques, controlar salas, cosechar, limpiar, pesar, envasar, preparar pedidos y repartir requiere horas.
Aunque al principio seas tú quien haga todo, conviene asignar un coste a ese trabajo.
De lo contrario puedes pensar que tienes un negocio rentable cuando en realidad simplemente estás trabajando muchas horas sin remunerarlas.
Energía y climatización
Aquí encontramos enormes diferencias geográficas.
Mantener una sala en determinadas condiciones durante un verano cálido puede exigir refrigeración. En otra región o época del año puede ser necesario aportar calor.
Lo mismo ocurre con humidificadores y ventiladores.
Por eso una cifra publicada por un cultivador de otro país puede tener poca relación con tus costes reales.
Amortización de instalaciones
Estanterías, humidificadores, equipos de climatización, cámaras frigoríficas y otras inversiones no deberían desaparecer del cálculo simplemente porque ya estén pagadas.
Esos equipos tienen una vida útil.
Una parte de su coste debería asignarse a la producción mediante amortización.
También existen gastos como alquiler, seguros, transporte, administración y comercialización.
Un cálculo sencillo
Podemos pensar el coste real así:
materiales + energía + mano de obra + instalaciones + pérdidas + logística = coste total
Después:
coste total ÷ kg vendidos = coste por kilogramo.
Supongamos que durante un periodo determinado gastas 1.000 unidades monetarias y consigues vender 200 kg.
Tu coste medio sería 5 por kilogramo.
Si vendes a 6, probablemente tengas poco margen. Si vendes a 10, la situación cambia considerablemente.
El ejemplo es deliberadamente sencillo: cada explotación debe introducir sus propios números.
Registra desde el primer día
Una hoja de cálculo puede convertirse en una herramienta tan importante como un humidificador.
Registra cada lote: peso de sustrato, micelio utilizado, energía, horas de trabajo, kilos obtenidos y kilos vendidos.
Después de varios ciclos podrás detectar dónde estás perdiendo dinero y dónde puedes mejorar.
En Setacor insistimos mucho en comprender el cultivo antes de escalarlo. Nuestro curso profesional está pensado para que quienes desean emprender puedan conocer las variables técnicas que posteriormente determinarán estos costes.
Porque cultivar setas es apasionante, pero si quieres convertirlo en una actividad profesional necesitas saber algo más que producirlas: necesitas conocer cuánto te cuesta realmente cada kilogramo que vendes.

