¿Cómo pueden ayudar los hongos a regenerar un ecosistema tras los fuegos?

Tras los desbastadores incendios acontecidos este verano en varias comunidades autónomas y que han afectado a más de 400.000ha queremos poner nuestro granito de arena y ayudar o dar información científica que ayude a la regeneración de los ecosistemas afectados.

En primer lugar, debemos ser conscientes de que el fuego forma parte de los ecosistemas mediterráneos. Hay muchas especies vegetales (y fúngicas) que se consideran pirofitas, los pinos o jaras son algunas de ellas. Otras, como el alcornoque ha evolucionado en un ecosistema que convive con los fuegos y ha desarrollado una corteza (corcho) que protege al árbol de un fuego no demasiado fuerte.

Sin embargo, y eso lo queremos remarcar en mayúsculas. Lo que no es normal es la frecuencia, gravedad y extensión de los incendios actuales. Eso se debe a múltiples factores y no queremos entrar en ese tema. El objetivo de este artículo es intentar ayudar a la regeneración de los ecosistemas y, lo queremos hacer desde el sector en el que estamos especializados. La micología aplicada.

Quédate hasta el final del artículo porque te vamos a dar un dato sorprendente.

Comenzamos:

ESTADIOS DE EVOLUCIÓN DE UNA COMUNIDAD VEGETAL

Para comprender las distintas comunidades vegetales y sus hongos asociados, vamos a explicar brevemente las fases por las que pasa una zona hasta estar completamente cubierta por bosque.

Prados o pastos. Se trata de una zona de terreno cubierta por comunidades vegetales donde predomina el estrato herbáceo, gramíneas, leguminosas, etc. Es el primer estadio tras una gran disrupción como puede ser un fuego.  Aquí abundan los hongos que descomponen materia orgánica  de pequeño porte, champiñones si hay estiércol, panaeolus, pcilocybes y también hongos simbiontes inferiores como por ejemplo los glomus o micorrizas de tipo arbuscular. Los únicos hongos de interés comercial y que pueden ayudar a regenerar antes este ecosistema serían, dependiendo del suelo y clima, las Terfezias (criadillas, turmas o trufas del desierto). O bien, las setas de cardo, las volvarielas y las senderuelas.

Matorral. Dependiendo del tipo de suelo y clima, comienzan a aparecer arbustos como por ejemplo las jaras, aulagas, retamas o brezos, tomillos, etc. Y las comunidades de hongos comienzan a ser más complejas. Podemos encontrar micorrizas ericoides, Choiromyces, Balsamia, y a nivel comercial algunas trufas de verano o algún boletal.

Bosque mixto. En esta fase de evolución del ecosistema ya encontramos la mayor variedad de vegetales y hongos.  Según suelo, tipos de árboles y clima podemos encontrar la mayoría de hongos comerciales y no comerciales.

ENTONCES ¿CÓMO PUEDEN AYUDAR LOS HONGOS A REGENERAR EL ECOSISTEMA TRAS LOS FUEGOS?

Dependiendo de la gravedad del fuego, podemos encontrarnos un escenario u otro. Podemos estar hablando de un pasto donde no ha quedado nada vivo o una zona levemente afectada que se recuperará pronto.

En ambos casos, los hongos son aliados esenciales en la regeneración de los bosques tras un incendio, gracias a sus funciones ecológicas únicas.

Las enumeramos:

  1. Descomposición de materia orgánica carbonizada

Después de un incendio, el suelo queda cubierto de restos quemados como hojas, madera y raíces. Los hongos saprófitos descomponen estos residuos carbonizados, liberando nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio. Este proceso enriquece el suelo y facilita el crecimiento de nuevas plantas. Así que, si la madera no está demasiado carbonizada, se puede usar como sustrato para cultivar setas y acelerar el proceso de descomposición. Podemos sembrar hongos comerciales como la seta de chopo o la melena de león si buscamos la rentabilidad económica o bien, humedecer de vez en cuando los troncos que han quedado para facilitar que las esporas aéreas de muchos hongos silvestres puedan colonizar pronto esas maderas. Nota: en los troncos semiquemados de pino probablemente crecerán Hifolomas o Pholiotas no comerciales.  En los eucaliptos ocurre algo similar.

2. Recuperación de la estructura del suelo

El calor del fuego degrada la estructura del suelo, dejándolo más compacto y menos fértil.

  • Las hifas fúngicas forman redes que estabilizan el suelo y favorecen su aireación.
  • Esta red ayuda a retener agua y a mejorar la infiltración, crucial en terrenos áridos tras un incendio.

3. Micorrizas: soporte para nuevas plantas

Los hongos micorrícicos forman asociaciones simbióticas con las raíces de árboles, arbustos y plantas pioneras.

Los hongos simbiontes forman una red de micelio que cubre las raíces por lo que aumentan la capacidad de absorción de agua y nutrientes de las plantas donde están asociadas.

Si hablamos a nivel comercial, lo ideal sería reforestar ese ecosistema con castaños micorrizados con Boletus, pinos con níscalos o encinas con trufas. Sin embargo, todas estas especies comerciales pertenecen a un estadio más evolucionado de un ecosistema vegetal y la probabilidad de ayudar al ecosistema es menor que si se plantan árboles micorrizados con hongos más agresivos (aunque no comerciales) como scleroderma, pisolithus, suillus, etc. Se debe investigar mucho más sobre el tema pero, en PERRY, D. A., MOLINA, R., and AMARANTHUS, M. P. 1987. Mycorrhizae, mycorrhizospheres, and reforestation: current knowledge and research needs. Can. J. For. Res. 17 : 929-940 ya se dan pistas de cómo mejorar el éxito de las repoblaciones.

Hay estudios que hablan de una tasa de mortandad de árboles del 80% en el primer año tras su repoblación sino se riega durante el verano. Y sin embargo, con la ayuda da la micorriza, esa tasa se desploma al 20% en algunos estudios científicos.

4. Estimulación de la biodiversidad

El crecimiento de hongos tras el incendio favorece la aparición de plantas pioneras que atraen insectos, aves y pequeños mamíferos. Esto inicia una cadena ecológica que ayuda a recuperar la fauna y flora del ecosistema.

5. Bioacumulación y descontaminación

Algunos hongos actúan como biorremediadores: Absorben metales pesados y toxinas liberadas por el fuego. Por tanto, limpian el suelo, haciéndolo más apto para el crecimiento de nuevas especies vegetales.

6. Indicadores de regeneración

La aparición de ciertos hongos, como Lactarius o Russula, es un indicador natural de que el bosque comienza a recuperar su equilibrio y biodiversidad. Si el bosque no se ha calcinado por completo y queremos ayudar de manera altruista a su recuperación, lo mejor que podemos hacer es recoger hongos maduros (cualquier clase de hongos) en otro bosque cercano de igual característica, triturarlos, diluirlos en agua y regar el suelo con ese líquido. Estaremos ayudando a dispersar las esporas y recolonizar los ecosistemas a más velocidad.

7. Fuente de alimento para fauna

Muchas especies de animales encuentran en los hongos post-incendio una fuente de alimento accesible gracias a su forma de vida. Los hongos hipogeos (aquellos que fructifican bajo el suelo) pueden haber sobrevivido al incendio. Jabalíes, ciervos, roedores e incluso insectos dependen de ellos para sobrevivir y mantener el ciclo ecológico en el área afectada.

DATO CURIOSO: HONGOS PIROFITOS

Correcto. Existen hongos que se ven favorecidos tras un incendio.

La especie más conocida dentro de esta categoría es la Morchella, cagarria o colmenilla. En Alaska se difunden incluso mapas de incendios donde ir a buscar estas setas el año siguiente.

En España, se vio incluso afectado el precio de venta al público de las colmenillas a principios de siglo tras los incendios de Cataluña en masas de pinares. Chile sigue siendo uno de los países con mayor producción de colmenillas y se cree que se debe a los grandes incendios causados por los alemanes emigrados tras la Segunda Guerra Mundial para establecerse allí como ganaderos.

Se cree que esta especie no compite bien en ecosistemas complejos y llenos de otros micelios más vigorosos. Otra teoría que hay es que las colmenillas necesitan ciertos micronutrientes como por ejemplo minerales que se liberan tras los incendios.

Sin embargo, debemos mencionar que los hongos que se recojan tras un incendio deben ser analizados antes de su consumo. Su capacidad de bioacumulación puede transformarlos en peligrosos para nuestra salud. Mencionamos el estudio realizado en las colmenillas que se recogieron abundantemente tras el incendio de Sierra Bermeja de 2017. Los datos de este estudio se publicaron en un poster en el II congreso Andaluz de Micología.

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