Te contamos el secreto natural para cuidar la piel y las oportunidades de negocio que surgen
Durante siglos, los hongos han ocupado un lugar especial en las tradiciones de salud y belleza de Asia. Hoy, ingredientes como el reishi, la tremella, el shiitake o los extractos fermentados de kombucha han pasado de la medicina y la alimentación tradicional a formar parte de sérums, cremas, mascarillas y tónicos. La cosmética asiática moderna recupera así un conocimiento antiguo y lo combina con técnicas de extracción y formulación contemporáneas.
Uno de los protagonistas es el reishi (Ganoderma), conocido en China como lingzhi y en Japón como reishi. Su uso medicinal está documentado desde hace más de 2.000 años y llegó a convertirse en un símbolo de longevidad y vitalidad. En la cosmética actual interesa especialmente por su contenido en polisacáridos y triterpenos, asociados a propiedades antioxidantes y calmantes. Es curioso porque es un hongo que nosotros encontramos habitualmente en nuestros bosques cada vez que realizamos una jornada micológica o ruta de identificación de hongos y, sin embargo, casi nadie conoce en el mundo occidental.
Afortunadamente, las empresas cosméticas españolas ya están dándose cuenta de las inmensas posibilidades que tiene reishi en el sector cosmético y ya están buscando proveedores que les surtan. Hay una gran empresa en Barcelona que ya cuenta con reishi dentro de su liínea de investigación. Ellos ya han confirmado el efecto antiinflamatorio y calmante de la piel y su capacidad para estimular la producción de colágeno que da más firmeza a los tejidos.
Otro ingrediente estrella es la tremella (Tremella fuciformis), conocida como “hongo de la nieve” o “snow mushroom”. Su aspecto gelatinoso se debe a su elevada concentración de polisacáridos, capaces de captar y retener agua. Por eso se utiliza especialmente en formulaciones hidratantes y se ha popularizado como alternativa vegetal a ingredientes humectantes convencionales.
La kombucha merece una mención aparte. Aunque estrictamente no es un hongo, sino una comunidad simbiótica de levaduras y bacterias que fermenta el té, su presencia en la cosmética asiática ha crecido enormemente. La fermentación genera ácidos orgánicos y transforma los compuestos del té, dando lugar a extractos ricos en polifenoles y otras sustancias antioxidantes. Estudios experimentales han encontrado actividad antioxidante y acumulación de determinados compuestos fenólicos en la piel tras la aplicación de extractos de kombucha.
¿Qué compuestos activos benefician a la piel?
Los hongos son interesantes cosméticamente porque contienen una combinación poco habitual de moléculas bioactivas:
- Polisacáridos y β-glucanos: ayudan a mantener la hidratación y presentan actividad antioxidante y moduladora de la respuesta inflamatoria.
- Triterpenos, especialmente característicos del reishi: se investigan por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
- Compuestos fenólicos: contribuyen a combatir el estrés oxidativo, uno de los factores relacionados con el envejecimiento cutáneo.
- Vitaminas, minerales y aminoácidos: complementan el perfil nutritivo de determinados extractos.
- Metabolitos producidos durante la fermentación: en ingredientes como la kombucha pueden aumentar la diversidad de compuestos con interés cosmético.
Las revisiones científicas sobre hongos medicinales señalan potencial antioxidante, antiinflamatorio, antimicrobiano y fotoprotector, además de actividad frente a enzimas relacionadas con el envejecimiento cutáneo, como elastasa, colagenasa y tirosinasa. Eso sí, no todos estos efectos están demostrados con la misma solidez en productos cosméticos terminados: buena parte de la evidencia procede de estudios in vitro o experimentales.
China, Japón y Corea: una tradición compartida, pero diferente
China es probablemente el gran referente histórico del uso medicinal de hongos. El lingzhi aparece asociado a la longevidad y a la medicina tradicional, y su representación se incorporó incluso al arte y a la iconografía vinculada al taoísmo. Os mostramos fotos de nuestra reciente visita a Shanghai donde pudimos comprobar de primera mano el uso de los hongos en la cosmética.

En Japón, el reishi —y otros hongos como shiitake y maitake— adquirió también una importante dimensión medicinal y alimentaria. El propio nombre “reishi” procede del japonés y es hoy la denominación más conocida internacionalmente.
Corea, por su parte, ha desarrollado una tradición propia de utilización de hongos medicinales, entre ellos el yeongji (reishi), integrada en la medicina tradicional coreana. En la actualidad, esta herencia convive con una de las industrias cosméticas más innovadoras del mundo: la K-beauty, donde la fermentación y los ingredientes naturales ocupan un papel destacado.
Para una empresa como Setacor, especializada en el mundo de los hongos, esta tendencia resulta especialmente interesante: los hongos ya no son únicamente alimentos. Son también una fuente de polisacáridos, antioxidantes y otros metabolitos de interés para la cosmética, y la investigación está ampliando continuamente las posibilidades de aprovechamiento de especies cultivadas y subproductos.
La belleza asiática no ha descubierto ahora los hongos: está reinterpretando un patrimonio milenario con herramientas científicas modernas. Y precisamente ahí reside buena parte de su atractivo.
Oportunidades de negocio en el mundo de los hongos medicinales
Como vemos, las aplicaciones de los hongos medicinales van mucho más allá de la salud interna. Enumeramos en el siguiente listado las diferentes formas de vender los hongos medicinales:
-hongos medicinales frescos para el consumo diario en alimentacibn («que tu comida sea tu medicina», ya lo dijo Dioscórides en el siglo I en la antigua Grecia)
-hongos deshidratados en lámina para hacer tisanas o infusiones
-hongos medicinales en polvo para añadir a comidas o como exfoliantes dentro de jabones y cremas
-extractos de hongos medicinales para terapias o para mejorar la salud general o para mezclar con otros ingredientes cosméticos
Cultivo de hongos medicinales
Los hongos medicinales se pueden cultivar de varias formas y usando diferentes tipos de sustratos según la especie. Melena de león y reishi se pueden cullivar en tronco o serrín. Nosotros cultivamos también la melena sobre hojas de olivo. Además, estamos desarrollando un sustrato nuevo para reishi sobre cereal.
En Corea del Sur están avanzando ràpidamente y han sido capaces de fructificar melena en medio líquido de laboratorio.
Curso de cultivo de hongos medicinales
En Setacor tenemos disponible un curso de cultivo de hongos medicinales que incluye el siguiente temario.
Técnicas de cultivo artesanales e industriales de:
-reishi
-melena de león
-cordyceps
-chaga
-maitake
-cola de pavo
-shiitake
etc
-Instalaciones, cómo adaptar invernaderos, naves, cuevas, bodegas y otros espacios al cultivo empresarial de hongos
-prevención ty gestión de plagas y enfermedades
-cómo hacer extractos, normativa y maquinaria
-comercialización, tipos de clientes, envases, logística, etc.
Es un curso online de dos meses con acceso directo a nuestros técnicos especialistas en cultivo para resolver todas las dudas.
Os pasamos el enlace para la matriculación AQUI.
